LOS PRIMEROS OPERADORES
Contrario
a lo que generalmente se cree, fueron
hombres y no mujeres los primeros
operadores telefónicos.
El teléfono, que fuera inventado en el año
1876 por Alexander Graham Bell, pasó
por un movimiento revolucionario en la ciudad de Boston. Tres rebeldes,
Mr. Nat Willie, Emma y Stella Nutt estaban tramando la colocación
de ambas como operadoras telefónicas puramente, desde luego,
como una fase experimental.
Nat Willie, un hombre que
había previsto el futuro, decidió correrse el riesgo de
emplear las dos féminas para las labores de operadoras. Emma
fue empleada el 11 de septiembre de 1878, y fue la primera
operadora telefónica tanto en Boston como en el mundo.
Su hermana Stella, aunque unas horas más tarde
fue empleada el mismo día; Stella laboró en la compañía
Telefónica por algunos años sin embargo, Emma hizo de
la telefonía su carrera y se retiró
en julio de 1911 después de 30 años de servicio.
En aquel entonces, muchachos jóvenes,
eran los operadores telefónicos y a la misma vez eran responsables
de la reparación de la Planta Externa.
La Telephone Dispatch Company, precursora de la compañía
Telefónica de Nueva Inglaterra, se dedicaba a prestar
servicios de alarma a los negocios por las noches y durante el
día rendían servicios a alrededor de 60 abonados para
llamadas telefónicas expresadas.
Los Jóvenes trabajaban fuertemente y durante largas horas, lo
que significaba que muchas veces perdían el temperamento con
los abonados telefónicos subscritos en aquel entonces.
En aquellos días existían muy pocas oportunidades
de empleo para las mujeres. Aquellas que calificaban para ser maestras
escolares se encontraban con que las
oportunidades eran muy escasas. Alexander Graham Bell con la ayuda de
Nat Willie y la labor ejemplar de las hermanas Nutt abrió un
gran campo de oportunidades para cientos
de miles de féminas en el campo de operadoras telefónicas.
A principios del siglo XX el equipo
telefónico era muy primitivo y realizar una llamada requería
la labor de dos operadoras y un técnico de equipo. La operadora
recibía la llamada que entraba y la transfería a la operadora
que estaba en la mesa de las troncales.
Tenía una llave en la mano derecha y un recibidor en la izquierda.
En aquellos tiempos no se utilizaban los receptores de cabeza. La operadora
en la mesa de troncales llamaba al técnico para conectar
la llave con la troncal. Al terminar la llamada, la operadora llamaba
para que se desalojara la troncal. Si el técnico
de equipo oía y si no estaba ocupado, la troncal era desocupada.
La operadora que tuviera la voz más poderosa tenía lo
principal hecho.
Gracias a Emma y al número
creciente de operadoras telefónicas en otras ciudades, para 1880
la mujer quedó incorporada a la profesión
de operadoras telefónicas. En Scranton, Pennsylvania hubo un
reemplazo en la mesa cuando los muchachos
cogieron el día libre para celebrar el día de San Patricio.
Cuando regresaron se encontraron que las
féminas habían ocupado las posiciones de operadoras.
Gradualmente, las mujeres asumieron la responsabilidad
del servicio telefónico, en cuanto a operadoras se refiere, mientras
que los hombres se dedicaron al campo gerencial y técnico.
Aunque el salario de la época era de $3.00 a la
semana, las operadoras al igual que hoy,
se preocupaban por su modo de vestir y por su apariencia. Iban muy elegantemente
vestidas a trabajar.
En aquellos tiempos, el
salón de operaciones era calentado por una vieja estufa de hierro
y las luces eran lámparas de aceite
suspendidas sobre el cuadro telefónico. En el invierno cuando
había la necesidad de limpiar la vieja estufa, la Jefe de operadoras
ponía los pedazos de carbón encendido sobre una plancha
de zinc y abría las ventanas para
que el humo saliera. Demás está decir, que las pobres
se morían de frío, a la
misma vez que trataban de establecer las conexiones.
En fin, fueron muchas las mujeres
como Emma Nutt, las cuales aún en las más adversas condiciones
crearon el <<espíritu de servicio>>.
Hoy día, gracias a las labores que por años
han realizado
los operadores, podemos disfrutar de un ambiente de trabajo más
propicio y de equipos más sofisticados,
de esa manera se logra comunicación más clara y efectiva.